Por Cristóbal Getsemani Sánchez Calvillo.
El Mundial “más accesible de la historia” sin personas con discapacidad.
La discusión sobre la organización de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en México ha abierto un debate necesario en torno a la inclusión de los aficionados con discapacidad.
Un análisis reciente publicado en “YoTambién” cuestiona la afirmación de que este será el Mundial más accesible de la historia, basándose principalmente en el alto costo de los boletos y la exclusión económica que esto representa para las personas con discapacidad en nuestro país. Si bien la brecha económica es innegable, el argumento central confunde la naturaleza de las responsabilidades técnicas de una federación internacional con las obligaciones constitucionales de un Estado.
La FIFA opera como un organismo privado de alcance global cuyo propósito es la producción de un espectáculo masivo. Su obligación en materia de accesibilidad es de carácter estrictamente técnico, de experiencia de usuario y operativo.
La federación debe garantizar que cada partido pueda ser disfrutado de manera autónoma mediante el desarrollo de infraestructura universal en los estadios, la implementación de narrativas sonoras especializadas y la compatibilidad con herramientas tecnológicas de asistencia. El diseño universal dentro del recinto es su métrica de cumplimiento. Exigirle que modifique sus políticas comerciales mediante gratuidad, descuentos obligatorios o entrega de cortesías para paliar la realidad económica local es desvirtuar su función y reducir la accesibilidad a un acto de beneficencia pública.
La exclusión económica que impide a la mayoría de las personas con discapacidad y a sus cuidadores acceder a un boleto de esta magnitud no es responsabilidad de la federación organizadora. Las carencias en el transporte público adaptado, la falta de infraestructura urbana transitable y los bajos ingresos familiares son el resultado directo de fallas estructurales en las políticas públicas locales. Corresponde al gobierno mexicano, como garante constitucional, el diseño de sistemas educativos con pertinencia, el desarrollo de competencias laborales y la creación de opciones de empleo digno que permitan a este sector de la población generar ingresos competitivos por mérito propio.
Pretenden trasladar la solución de una problemática socioeconómica de fondo a las taquillas de un evento deportivo internacional es una interpretación equivocada de la inclusión. El acceso al entretenimiento de alto nivel no se resuelve con boletos regalados para la foto de inauguración, sino con la autonomía financiera que el Estado debe propiciar para sus ciudadanos. La FIFA cumple cuando un usuario de silla de ruedas o un aficionado ciego pueden ingresar y disfrutar del partido en igualdad de condiciones técnicas. Corresponde a la administración pública asegurar que la vida diaria de ese ciudadano cuente con el mismo nivel de dignidad y capacidad adquisitiva que el que se exige dentro de un estadio de fútbol.
Cristóbal Sánchez Calvillo
Es psicólogo con 12 años de experiencia en la administración pública, desarrollando políticas públicas con enfoque en derechos humanos, así como en la capacitación y adiestramiento en temas de accesibilidad, inclusión de las personas con discapacidad y turismo accesible.
Colabora en el IMETAC como Director de Profesionalización y Capacitación.
Puedes seguirlo en @CG_Sanchez_
O contactarlo por LinkedIn: https://www.linkedin.com/in/cristobal-sanchez-calvillo/
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